«Dios da mocos a quien no tiene narices». Matías Sánchez. Galería Valle Ortí. Valencia

Cohecho, 2006. Óleo sobre lienzo. 130 x 97 cm.

La galería valenciana Valle Ortí (c/Avellanas, 22), expone hasta el 23 de enero la obra de Matías Sánchez, pintor autodidacta, alemán afincado en Sevilla, que aborda sin complejos la actualidad del mundo que le rodea. Cuadros abigarrados repletos de textos, figuras e iconos con un trazo espontáneo de gran agresividad.

Isleño (Isla Cristina, Cadiz), nacido en Alemania y afincado hoy en Sevilla es un pintor autodidacta que aborda sin complejos la actualidad del mundo que le rodea. Cuadros abigarrados repletos de textos, figuras e iconos realizados con un trazo espontáneo en donde se refleja gran agresividad. Existe un compromiso con la pintura, y más aún con la historia de la pintura, renunciando a la tendencia actual hacia las nuevas tecnologías. Carácter provocativo que le corresponde la misión de llamar la atención a los espectadores, motivo de autocrítica y al mismo tiempo una crítica feroz contra el sistema mercantil que condiciona la producción artística. Explora temas sociales a través de las representaciones expresionistas que si se acercan a un estilo caricaturesco impregnado de una pizca de guasa patria es para realizar una crónica, no una denuncia, de la actualidad. Sus pinturas encierran todo un universo iconográfico que se repite una y otra vez y que ha sido ampliamente descrito por el crítico de arte Michel Hubert Lépicouché, y que lo han llevado a compararlo con los salvajes expresionistas alemanes Gras, Dix o Beckmann.

El secuestro, 2006. Óleo sobre lienzo. 130 x 97 cm.

La amplia producción de Matías y su gran calidad artística le han permitido realizar en los últimos diez años un gran número de importantes exposiciones individuales (Ardentía, Galería Cavecanem, Sevilla. La canalla jamás se enmienda. Galería Begoña Malone. Madrid.2002, El último que apague a luz, La Caja China, Madrid. Christopher Cutis Gallery, Toronto, Canadá. 2006) y colectivas (TRANSLACJE`99. Polonia; ESTAMPA 2000. Matitas Divinas, Museo de la calle. Centro Andaluz de Arte contemporáneo. Sevilla. 2001; Art FAir Cologne, Alemania. Toronto Internacional Art Fair, Art Francfort o los últimos ARCO, entre otros) que ha llevado a su obra a formar parte de importantes colecciones privadas y estatales .
Enfrentarse a una obra de Matías Sánchez puede parecer golpearse con un muro violento, caótico, atormentado, descontextualizado, salvaje e irreverente, que raya a veces con lo cutre, lo kitsch, y muestra deliberadamente sus deudas con el arte del pasado, la estética del cómic, del graffiti… Pero no. Enfrentarse con una exposición del joven pintor, nacido por circunstancias en Alemania y afincado hoy en Sevilla, es gol- pearse de lleno con la cruda realidad.

El niño de los milagros, 2006. Óleo sobre lienzo. 200 x 250 cm.

Quizás lo mejor de un creador autodidacta ­y Matías lo es,­ sea la autoformación por inmersión en la Historia del Arte y su capacidad para abordar sin complejos la actualidad del mundo que le rodea. Lo hace también desde una renovación temática, abriendo en cada obra un gran receptor de información donde tienen cabida los medios de comunicación y los índices de audiencia, el maltrato a la mujer, el terrorismo, la emigración ilegal, las drogas, el racismo, la Prensa del corazón…«Cada vez que enciendo la televisión, salgo a la calle, abro la ventana, me asalta un tema», nos confiesa con voluntad de cronista de lo inmediato. Motivos sometidos a un lúcido análisis, convertidos en iconos, que a nadie dejan indiferente.

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