El ‘thriller’ de Chema Cobo

Chema Cobo. Foto: Carlos Moret.

Repite una parte de la sesuda crítica que la obra de Chema Cobo es difícil de apreciar. Él pone cara de a-mí-no-me-mires, sonríe, levanta los hombros y recuerda que para un biólogo resulta casi inexplicable el proceso natural que desemboca en un huevo frito y, sin embargo, para quien moja el pan en la yema quedan pocos placeres más sencillos que ese.

La modesta analogía gastronómica le sirve a Chema Cobo para reivindicar otra manera de ver sus obras. Una mirada quizá más apresurada, como cuando él visita los museos y apenas tarda unos minutos en recorrer las salas. Pero luego, más tarde, algunas imágenes regresan, pasan por el tamiz de la memoria, hacen la digestión de los rumiantes y surgen distintas, iluminadas por las conclusiones que cada cual haya sacado.

Porque en las obras de Chema Cobo, lo más importante del cuadro suele quedar fuera del cuadro. Así, la muestra recién inaugurada en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga) lleva por título ‘Out of frame’. Y empiezan los juegos. Porque‘frame’ significa ‘cuadro’, ‘bastidor’; pero también‘fotograma’. Porque quizá lo que Chema Cobo presenta en el CAC no es una exposición, sino una película. Un‘thriller’ cuyos planos han virado del color al blanco y negro. Como los clásicos.

Así, ‘Out of frame’ repasa los últimos diez años de producción de Cobo, un periodo en el que su paleta ha ido desde un intenso cromatismo hasta la preponderancia de grises y blancos. Aunque nada es tan simple en la obra de este autor nacido en Tarifa (1952) y asentado en Alhaurín el Grande.

Lo anuncia el conejo de ‘Late news’ (2004) que da la bienvenida al visitante. Cierto que los celofanes de sus gafas de 3D son apenas el único guiño al color que ofrece la primera parte del montaje. Pero después de las partituras de ‘Vexations’ (2000), de los retratos de la serie ‘Hours’ (2005), del reloj de ‘Halfway Between’ (2006), de las ruinas de ‘The doors of heaven’ (2007) o de las sombras de ‘Melting’ (2008); después de todas esas escenas de tristura grisácea, el espectador termina el paseo con los azules de alto voltaje de ‘Out of the blue II’ (capitalismo popular).

Y de nuevo las dudas, la extrañeza. La advertencia de Fernando Francés, director del CAC Málaga: «Chema Cobo es quizá uno de los pintores que exige más esfuerzo al público». Una carga conceptual de la que no reniega el autor. Al contrario, recuerda su esfuerzo por «despojar al cuadro de todo lo que sea accesorio».

Una liberación, una exigencia, que ha llevado a Chema Cobo a eliminar los mensajes de texto en inglés tan presentes en sus obras de los años 80 y 90; a reducir la gama cromática casi a lo indispensable; a pintar escenas huérfanas de un contexto que les dé un significado seguro. Y al final, el espectador se queda sólo ante el peligro de unos cuadros que recuerdan a la sencilla exquisitez de un huevo frito.

por Antonio Javier Lopez

Foto: Carlos Moret.

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