Entrevista a Miki Leal. Viento de Cara. ABC

Miki Leal ante una de sus creaciones en la galería Rafael Ortiz. Foto:Raúl Díaz

-«Viento de cara» es como se titula su exposición, y a usted la vida parece que le va «viento en popa».

– Lo de «Viento de cara» es de una canción del grupo «El hombre delgado», que son amigos míos. Me recordaba al anuncio ese del coche en el que sólo hablan de si te gusta conducir, es decir, de sensaciones. Además, estaba leyendo el libro «Vivir el zen» de Suzuki y tenía un momento zen. Sólo quería que la gente, cuando viera mi obra, sintiera algo.

-Acuarela y acrílico sobre papel es la técnica de esta nueva obra donde se aprecian varias figuras orientales.

-Hay una fumadora de opio para reflejar un poco el vacío o algo muy zen; hay también dos japoneses que intentan coger algo con un sólo palillo. Hay ironía y humor.

-Algo muy característico tanto a su obra como a su carácter, un poco «canalla».

-Sí, es verdad, pero también hay que decir que en esta exposición hay un cambio. Antes me preocupaba mucho la escena: ser moderno, cafre e incluso gamberrete. Pero ahora me gusta más lo introspectivo, las sensaciones. Puede que sea la madurez, pero no me lo planteo así, es sencillamente que pinto lo que me apetece. Soy más pintor que nunca, y eso sí, sigo pintando lo que me viene en gana.

-¿Tan lejos queda ya la Richard Chaning Foundation que usted creó junto a Juan del Junco?

-No, no está tan lejos. Además ahora estamos pensando hacer algo muy tradicional en técnica de grabado.

-¿Exponer en Rafael Ortiz es su «graduación» en Sevilla?

-De alguna forma sí. Aquí no he tenido una galería fija, he hecho colectivas, pero claro, Rafael Ortiz quedaba lejos y ahora estoy aquí, en la mejor galería de Andalucía.

-Premio Altadis, nueva exposición, buenas ventas, ¿le ha tocado la varita mágica del arte?

-Llevo tres años así y no se porqué ahora sí y antes no, porque he cambiado, pero no tanto. Llevo tres años vendiéndolo todo y me da hasta miedo tanto éxito y tanta aceptación.

-¿Cuándo empezó?

-Quizás hace tres años, pero sobre todo en el 2006 tras la Biacs donde se expusieron varias obras mías, y a raíz de las cuales me han salido contactos internacionales. Ese mismo año vendí veinte piezas en Arco, todas la que llevé con la galería Magda Belloti y con T20. Fue algo espectacular. No me lo podía creer.

-¿Y este Arco también ha sido igual?

-Pues sí, y yo tenía pánico porque pensé, «ya verás, esta vez no vendes y todo ha sido un sueño». Pues no, he vendido las nueve piezas grandes que llevaba T20 y otras nueve en el «Off Arco» que ha organizado Magda Belloti. Da un poco de vértigo. -¿Por qué?

-Pues porque todo esto tenía que haber ocurrido en más espacio de tiempo, no en tres años. No vaya a pasar como a alguna gente que venden durante veinticinco años y luego, a los cincuenta, están paraítos. Debería ser al revés. Vender a la edad en la que ya has madurado, pero en el arte no es así.

-¿Y cómo va impedirlo?

-Pues saliendo. Estoy trabajando ya con una galería de Milán, donde expongo, y dentro de nada lo haré en Berlín. Cuando aquí se acaban las cosas, el precipicio existe, y yo no quiero que me coja. Por eso quiero ampliar horizontes en el extranjero. Mire Juan Muñoz, es el más internacional de nuestros artistas porque salió.

-O sea, que tiene ofertas y se lo está pensando.

– Sí las tengo, pero no quiero dar pasos en falso. Tengo 33 años y me preocupa llegar a los 50 y seguir. Me he pasado diez años vendiendo un cuadro a ratos, y mire ahora. Da vértigo.

Por MARTA CARRASCO // ABC Sevilla

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